Licencia

..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

sábado, 27 de agosto de 2011


St. Louis, Missouri, víspera de navidad de 1895.
El viejo Stag se levantó de su asiento algo molesto, llevaba horas jugando cartas. De alguna manera el imbécil de Billy De Lyon le había ganado cada centavo que traía encima. Había escuchado que Billy no ganaba una partida de póquer aunque su vida dependiese de ello... parece que el idiota tenía suerte. Stag palpó la 41 en su bolsillo, siempre le hacía sentir tranquilo llevarla encima. Dejó unas monedas en el mesón, por los dos bourbons que se había tomado, - Las últimas que tengo - pensó, y se dirigió a la salida del bar. Al salir observó que aún estaba oscuro, - Debe estar por amanecer -. En cuanto cruzó la puerta Billy salió tras él, - ¡Hey, Viejo! - le dijo, - ¡Juguemos una más! Stagger Lee lo miró de reojo, - Ya no me queda dinero, niño blanco. Además ya amanece, debo trabajar, las carretas no se manejan solas ¿sabes? - William De Lyon lo miró sonriente, como un niño que reta a un anciano a una carrera, - ¿Es un sombrero Stetson el que llevas, viejo? - Stag le devolvió una mirada cansina y asintió con la cabeza. - Apuesto todo lo que te he ganado a tu sombrero -, prosiguió Billy, - Se me vería mejor que a ti - dijo entre risas. Con las negras manos aún en los bolsillos, Lee miró el cielo, amanecía. - ¿Crees tener tanta suerte, niño?-.
De pronto un bulldog ladró en un reja detrás de los dos apostadores. Billy saltó asustado y un puñado de cartas cayó desde su manga. De Lyon miró a Stag, aterrorizado. El viejo le devolvió una mirada fría, sus ojos relampaguearon un momento. - ¿Sabes? - le dijo, - hoy podría matar a cualquier hombre - y una leve sonrisa escapó de sus negros labios. Billy intentó correr, pero el viejo resultó ser más rápido de lo que él pensaba, de un empujón lo mandó a rodar por el suelo de tierra, el bulldog seguía ladrando. Antes de darse vuelta, Billy escuchó el martillar de la 41 a su espalda, miró el rostro serio de Stag sosteniendo el arma. - ¡Por favor, Lee. Tengo tres hijos, mi esposa! - Lee Shelton seguía serio cuando contestó: - Me insultaste, Billy, escupiste en mi sombrero Stetson, niño. No me interesan ni tus hijos ni tu mujer -. Lo siguiente que Billy De Lyon escuchó fue el descargar de la 41, fue lo último que el pobre Billy escucharía. Tres tiros en el estómago y tres en el hombro - Suficiente - pensó Stagger. Caminó bajo el sol de St. Luis y se metió en la misma taberna de la cual saliera hace menos de una hora, pidió una botella de bourbon y se sentó a un costado, en la barra.
Un par de horas más tarde el sheriff entró al bar y se acercó al cantinero, el viejo aún seguía ahí, sentado en la barra con menos de media botella de whisky. El sheriff preguntó al cantinero - ¿Quién es Stagolee? - El cantinero miró sombríamente al alguacil, y con un gesto de labios apuntó al viejo sentado en la barra. El sheriff se acercó lentamente a Stagger, pistola en mano, y le dijo: - ¿No huyes, Stag? -. - No huyo, amigo blanco, cuando tengo mi 41 -. Y la mano del viejo Lee Shelton se dirigió a la 41 en el bolsillo. El policía, sin dudar, vació el cargador de su 22 sobre el viejo. Stag cayó sobre el mesón con un vaso de bourbon en una mano y la fiel 41 apretada en la otra.
Lo siguiente que Stagolee viera al abrir sus ojos fue un extraño hombre rojo acercándosele con un tridente en la mano. El viejo Stag le voló el tridente de un disparo, y se sentó en el viejo y enorme trono de roca y huesos. Tomando un trago del vaso de bourbon aún en la mano, murmuró: - Es un buen lugar para reinar -, mientras guardaba la 41.

sábado, 14 de mayo de 2011

Clandestino (Obra)


Subo esto sólo por subir algo... Ya había subido este texto, pero en formato de narración. Esta es la adaptación a obra teatral o escena. Reitero la nota: Debo agradecer en primer lugar a Alejandra Huerta, Bárbara Durán y Rodrigo Huenuhueque por la creación en conjunto de la idea del cuento y de los personajes, el único mérito propio es Esteban. No tomo el crédito más que por la redacción.

OBRA: CLANDESTINO

PERSONAJES

PASCUAL JARA, joven campesino.

ESTEBAN LOMAS, joven militante del FPMR.

ROBERTO GODOY, lustrabotas, organizador de FPMR.

DANIEL HUIDOBRO, campesino.

MESONERO DEL BAR CLANDESTINO

GENTE DEL BAR CLANDESTINO


ACTO PRIMERO

Un bar clandestino con diez mesas dispuestas de forma aleatoria, una tenue luz y paredes llenas de panfletos alusivos a la Unidad Popular.

Escena I

(Entra PASCUAL JARA, se encuentra con ROBERTO GODOY quien está sentado en una mesa con cuatro cañas de vino y cuatro sillas al fondo del bar)

PASCUAL JARA

Buenas noches, don Roberto, llegó temprano.

ROBERTO GODOY

A la hora no más, novato.

(Aparece ESTEBAN LOMAS)

ESTEBAN LOMAS

Buenas noches.

(Se sientan)

¿Quién falta?

ROBERTO GODOY

Daniel. Debe estar por llegar, tómense el vino por mientras.

(Entra DANIEL HUIDOBRO al bar y se sienta a la mesa)

DANIEL HUIDOBRO

Perdonen la demora, siempre me pierdo cuando vengo a la capital.

Escena II

(Todos conversan sentados a la mesa tomando vino)

ESTEBAN LOMAS

Supongo que estamos todos por lo mismo aquí.

ROBERTO GODOY

Por supuesto. Hay que ponerle fecha y hora al asunto.

PASCUAL JARA

(Tímidamente)

¿Y quién es el que tiene las bombas?

(Todos quedan en silencio)

(ESTEBAN LOMAS y DANIEL HUIDOBRO levantan las manos)

DANIEL HUIDOBRO

(Ansioso)

Juntémonos a las nueve, mañana, frente a Catedral. De ahí caminamos.

ROBERTO GODOY

Dicho y hecho. Los quiero tempranito, si alguno cae no nos conocemos.

(Los cuatro hombres se levantan, se dan la mano, ROBERTO GODOY, ESTEBAN LOMAS, DANIEL HUIDOBRO salen por la puerta del bar, PASCUAL JARA se queda)

Escena III

(PASCUAL JARA se sienta y termina su caña de vino, luego se levanta, se acerca al mesón del bar y le habla al mesonero)

PASCUAL JARA

Me presta el teléfono, por favor.

(El MESONERO le acerca el teléfono, PASCUAL JARA marca un breve número)

Aló, capitán, mañana a las nueve, calle Catedral. A las diez paso a cobrar.

FIN.

martes, 5 de abril de 2011

Cansancio...

Y a veces me agarra ese cansancio y esa pena que se te pegan encima, y me gusta tirarme un ratito a la orilla del camino y ver la corriente de gente y vida pasar por el lado, me gusta cerrar los ojos de cansancio y escuchar la corriente del río sin que me importe lo malo. A veces, sólo a veces, no quiero cargar con los pesos y seguir empujando todas las ideas locas a cuestas. A veces me gusta no creer en nada... ahí apareces tú con tu sonrisita pequeña, aparece tu madre y su pasión por el mundo, aparecen todas las gentes bellas que quizá no merezco, y mis lágrimas se secan de a poquito con la pena, y me paro lento, me sacudo el cansancio de encima y pongo mis pies de nuevo en marcha, siempre pa' elante...
Hoy es uno de esos días, déjenme tirarme un ratito más en esta orilla, si me ven, ya saben, no me despierten que ya me levanto...

martes, 29 de marzo de 2011

Otra' e...


Parece costumbre el escribir pa' los 29...
Y es que esta fecha dice mucho a veces sin decir na'. No hablaré de lo que siento, ni de lo que he vivido, ya todo está dicho en algún rincón de este mismo blog. Sólo quiero dejar testimonio, es de nuevo 29 en la capital y en todo Chilito. Es otra fecha que los noticieros destruyen y que los jóvenes de a poco ignoran. Sólo quiero decirles que en este rincón oscuro de Santiago, en este barrio viejo rodeado de periferia y quioscos. Acá, en la Recoleta del cementerio y de los bares baratos, acá cerca de dónde los tombos entran con miedo y los malos mandan la calle. Acá, lugar el cual los que están por allá arriba se olvidan que existe. Acá, hay una persona que quizá no se esté manifestando en la calle como debiera, pero que recuerda está fecha con quizá más significado del que tiene...a los Hermanos Vergara Toledo, dónde estén, no serán olvidados; a ti, amigo mío... na' que decirte que no haya escrito ya. Sólo la vida que sigue: Las penas se secan y de vez en cuando se remojan otro poco. Los ricos siguen ricos, los pobres siguen soñando, los estudiantes quizá estudian, los viejos quizá recuerdan, y algunos nos perdimos hace rato... Sólo queda callar, por un rato.