Licencia

..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

jueves, 17 de junio de 2010

Susto callejero


Ella salió rápidamente del local, caminó unos pasos y sintió que la seguían, volteó y vio a un enorme hombre vestido con un gorro de lana negro, abrigo largo de igual color, oscuras botas y guantes negros ir en pos de ella. Ella asustada apuró el paso, el hombre también lo hizo, ella volvió a mirarlo de reojo, llevaba en la mano un largo y oscuro objeto, probablemente un cuchillo, pensó. Siguió caminando apurando aún más el paso, el hombre hizo lo propio, ella estaba muerta de terror, no sabía qué hacer, si parar a gritar o pedir ayuda, no había ningún negocio al cual pudiera ingresar, todo estaba cerrado por la reciente lluvia. En un momento no aguantó más, empezó a correr, a la velocidad que sus tacos le permitían, el hombre tras ella, también largó a correr. Al doblar la esquina la alcanzó, puso su pesada mano enguantada en el hombro de ella, a lo que respondió con un leve gemido, pensando para dentro que era su fin, ya se imaginaba tirada en el suelo de Marcoleta con Carmen mientras el tipo revisaba su cartera en busca de algún dinero, de pronto, esas lúgubres cavilaciones fueron detenidas por la voz pesada del hombre: "Señorita" - dijo él - olvidó su lápiz en el restaurante" y estiró su mano en la que entregó aquel oscuro y largo objeto que resultó no ser otro sino el lápiz institucional de la empresa en que ella trabajaba. Ella, sonrojada, lo aceptó con una leve inclinación de cabeza, el hombre, la miró algo desconcertado. Un tímido gracias salió de la rosada boca de la mujer, a lo que él respondió con un reverencial asentimiento de cabeza, luego de esto él se devolvió con pausado caminar en dirección del local del que salió tras la mujer, mientras encendía un cigarro. Ella, aún un poco atónita y avergonzada por lo sucedido, emprendió el camino hacia el metro Santa Lucía, mientras metía en su cartera el lápiz negro, al mismo tiempo pensaba: "De la que me salvé".

3 comentarios:

Maca dijo...

Me encanta lo descriptivo de tus relatos!
K pena k a veces la ciudad nos hace desconfiar de todos y de cada esquina a doblar… Bueno, solo keda pisar firme y mirar de frente, al fin la vida es un camino por el filo de ese objeto oscuro… uno escoge si es un cuchillo o un lápiz.
Un abrazo primo!!!

José 'Azucarero' García dijo...

Hablando se entiende la gente, o eso dicen los que hablan.

Por suerte, pensar mal de los demás es mucho más fácil.

Saludos

J.

Anónimo dijo...

www.linguee.es