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..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

miércoles, 28 de abril de 2010

Clandestino

Nota: Debo agradecer en primer lugar a Alejandra Huerta, Bárbara Durán y Rodrigo Huenuhueque por la creación en conjunto de la idea del cuento y de los personajes, el único mérito propio es Esteban. No tomo el crédito más que por la redacción.

12 de la noche. Pasando la Iglesia de San Francisco, el clandestino de París con Londres. Pascual Jara, recién llegado a la capital, entra al oscuro bar, derecha al fondo, en una mesa con una par de vinos encima, se encuentra con Roberto, de profesión lustrabotas y organizador del Frente. Se saludan cordialmente, segundos después se les une Esteban, un joven con dos meses de militancia, sólo esboza un buenas noches. Tras él aparece Daniel Huidobro, hombre algo mayor que los dos últimos en llegar. Se sientan los cuatro y, vino mediante, comienza la discusión: - ¿Estamos todos por lo mismo aquí? - preguntó Esteban. - Por supuesto - contestó Roberto - Hay que ponerle fecha y hora al asunto - continuó. Pascual, algo tímido, inquirió - ¿Y quién tiene las bombas? - Todos callaron. Esteban levantó la mano junto con Daniel. Este último, algo ansioso, dijo: -Juntémonos a las nueve, mañana. Frente a Catedral, de ahí caminamos -. - Dicho y hecho - dijo Roberto - Los quiero tempranito, si alguno cae, no nos conocemos -. Los cuatro hombres se levantaron, intercambiaron manos tres de ellos se escurrieron por la puerta. Excepto Pascual, que se sentó y tomó su caña de vino, la única que no estaba vacía. terminó su vaso y se dirigió al mesón del bar. - Me presta el teléfono, por favor - marcó un breve número: - Aló, capitán, mañana a las nueve, calle Catedral. A las diez paso a cobrar -.