Licencia

..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

domingo, 24 de enero de 2010

Monstruos


Un golpe en la puerta lo despertó de su vigilia. Cruzó el zaguán algo dubitativo. Un escalofrío recorrió su espalda mientras se acercaba a la puerta de calle. Su temblorosa mano se movió lentamente hacia el picaporte, la otra instintivamente se colocó sobre el revolver en el cinto. Justo antes de que alcanzase a abrir, una ventana de la cocina fue rota en forma estruendosa, antes de que reaccionara la luz de la casa fue cortada dando paso a una oscuridad casi total, sólo interrumpida por la luz de luna que penetraba algunas de las rendijas de las tablas que tapiaban las ventanas. - ¡Maldición!- pensó. - ¡Era una trampa, están dentro! -. Se dijo, golpeando levemente la cabeza con la cacha del revolver ya desenfundado. Se adentró en la oscuridad total. Conocía su casa como la palma de su mano, no en vano llevaba 2 meses encerrado. De pronto un leve sonido lo alertó, algo se arrastraba en la oscuridad. Al final del zaguán, contraria a la puerta de entrada estaba la cocina, el leve sonido provenía de ahí. Unos pasos arrastrados saldrían en cualquier momento al pasillo. Agradecía ahora ese ventanal que filtraba algunos leves rayos de luna., en cuanto “eso” se pusiera frente a él, la luna lo delataría y tendría un tiro seguro. Apunto su arma, ya no temblaba, su respiración era serena. Tenía la ventaja, esta era su casa, su territorio, ningún monstruo vendría a matarlo en su propio hogar. Los segundos se hicieron interminables, los pasos, los horribles pasos se acercaban cada vez más hacia el zaguán. Fijo su vista en la rendija, en aquel pequeño haz de luz que lo haría salvarse. De pronto la enorme sombra tapó la ventana. Sin dudar un segundo disparo todo su cargador haciendo caer la sombra al suelo. Justo en ese momento la puerta tras él fue derribada y tres monstruos cayeron sobre él. El miedo se apoderó de sus ojos, su arma fue apartada y cayó prisionero de lo que para él eran terribles garras.

Los vecinos estaban en la calle cuando la policía logró por fin sacar al Loco de la casa 23. Lo llevaban entre tres fornidos oficiales directo al camión. Hace dos meses que este conocido loquito del barrio se había encerrado a su casa. Los que se habían acercado habían sido tratados como monstruos y echados a balazos de la propiedad. Nunca pensaron que llegaría a matar a un oficial de policía. Por suerte ya todo había terminado.

No hay comentarios.: