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..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

viernes, 27 de febrero de 2009

Recorrido



Empecé mi recorrido en Santiago de Chile, las calles París y Londres fueron mi primer escondite, caminé a la sombra de sus antiguos edificios y humeantes hoteles, me senté en sus bancas leyendo algún pasquín olvidado y vi a un montón de parejas besándose bajo el alero de sus portales. Luego recorrí las calles de Valparaíso, el Cerro Cárcel me embrujó largos minutos ahí donde aquel viejo poeta fuera recluido años atrás cuando “el tiempo ajeno fue el tiempo”. Siempre en el camino, mis pies me llevaron a Argentina, Buenos Aires, a la calle Larroque en Lomas de Zamora, su comercio y sus pequeños locales con ropa barata me distrajeron otro tanto, mientras mi viaje proseguía. Al doblar la esquina me encontré en Londres, en el “Bettersea Park”, ahí por Queenstown Road, donde cruzando el puente Chelsea me topé de frente con el “Lister Hospital” y su anaranjada fachada, el olor del río y de la acera mojada por la reciente lluvia me llevaron a tiempos remotos. A la siguiente cuadra me percaté que ya no estaba en Inglaterra, ahora caminaba por las calles de Bihar, India, rodeado de ciclo-rics y bueyes, un hombre delgado me mira mientras masca la mezcla de maíz, maní y guindilla que tanto les gusta a los de esa zona, y que a mí me trae recuerdos de viejas películas indias que daban por TV cable en esos canales cuyo nombre ya no recuerdo. De pronto me siento cansado, al parecer mi recorrido está llegando a su fin, las piernas me pesan y mis ojos comienzan a entrecerrarse, recorro de vuelta todas las calles en un segundo, olores, sabores, sensaciones y personas desfilan ante mí en un torbellino enorme de emociones y percepciones, de pronto despierto, estoy en mi cama, son las ocho y tengo clase de latín. Tal vez mañana viaje de nuevo. Tal vez mañana no regrese.