Licencia

..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

miércoles, 21 de mayo de 2008

Cortante sonrisa


La noche pareció abrirse unos instantes cuando apareció esa sonrisa por el callejón, sus pasos casi no hacían ruido, el viento casi no chocaba contra él, él casi no existía, de no ser por esa sonrisa, esa sonrisa que lo iluminaba todo y a la vez lo llenaba de burla e ironía. Porque así era su risa, irónica, desbordaba hipocresía y burla, odio y muerte, no era amigable ni mucho menos graciosa, era de aquellas sonrisas que nos hielan la sangre con sólo mirarlas, él era de esas personas que nos hielan la sangre con sólo mirarlas, su sonrisa cortaba el aire al pasar, no había nadie que no temblara al mirar esos dientes, esa mueca mortal con la que él caminaba. Un día, mientras caminaba compartiendo esa sonrisa frígida con el mundo, haciendo sudar frío a quines los vieran pasar, se encontró con otro personaje, aquel caminaba por la vereda de en frente y no sonreía, su boca se ocupaba en otra cosa, en silbar, caminaba silbando, mirada perdida en el cielo, parecía no importarle nada ni nadie. El de la sonrisa cruzó para encararlo con la intención de hacerlo temblar, sonreía aún más imaginando la reacción de aquel tonto silbador que sucumbiría ante su mueca horrible, pronto se encontraron frente a frente, el del silbido miró al de la sonrisa directo a los ojos, ni siquiera reparó en la mueca, y sus ojos dispararon fuego, sólo un segundo bastó y el que quedó helado fue el de la sonrisa, la mueca infernal de pronto desapareció ante aquella mirada omnipotente, el silbido nunca dejó de escucharse, fue lo único que quedó en el aire al cual la sonrisa nunca más cortó.

sábado, 17 de mayo de 2008

El pequeño “asaltante” de Recoleta

Una señora bulliciosa con un coche rosado acompañada de dos aún más bulliciosos niños, lo distrajo un segundo, ese mismo segundo fue el que el pequeño osado, con no más de 14 años, vestido de forma desafiante lo encaró, lo tomó por el brazo aprovechando el momento de distracción, y con las siguientes palabras los conminó: “¡Entrega el celular chuchetumare!’”. El distraído lo observó impávido, no por valentía o desinterés, sino como buscando una razón para aquella situación, casi como sin entender el idioma. De pronto, miró a los ojos al pequeño asaltante y notó que su corta edad en conjunto con su morena mirada así como sus manos que apretaban casi débilmente su brazo, delataban su corta experiencia en esas lides. El distraído caminante, luego de unos segundos de pensativo silencio, reaccionó ante la amenaza: un golpe de antebrazo rápido a la cara del niño que lo desestabilizó haciéndolo caer por suelo. El niño lo miró desde ahí, una lágrima casi asomaba en su sucia mejilla, el distraído lo miró con algo de pena y, para ser sinceros, con algo de sarcasmo también. De pronto el niño se paró de un salto y echó a correr cruzando Recoleta y metiéndose por Víctor Cucuini. El distraído prosiguió su viaje, algo pensativo, silvando y con una sonrisa en los labios.

sábado, 10 de mayo de 2008

Volviendo en ti

Un pequeño experimento, nunca en mi vida he escrito rimado o algo así como poesía, esta es la primera vez. No digo que sea un poema, es más, no creo que lo sea, es sólo, como dije más arriba, un experimento. Salió de la nada, como la mayoría de mis textos... un día pensando. Ojalá les guste, no sean muy duros con la crítica, como ya dije es primera vez que escribo esta especie de semi poema, o semi rima para los más exigentes. Carpe Diem y
abrazos.

PENSANDO EN TI

Y vuelvo a pensar en ella,

en su sonrisa, en su música, en su caminar, en su pelo, en sus ojos, en su mirar,

en su simpleza y complicación, en sus enojos, en su callada conspiración,

en su calor, en su lectura, en su vida y en la mía...

en las sombras, los problemas, los enigmas, los amigos, los poemas,

los ladrillos, en el vino, en la muralla, en aquel árbol, y el destino...

en las palabras, en las dudas, en la muerte y la tortura

de esperarla y no tenerla, de buscarla y encontrarla, de matarla y de quererla,

de amarla y no olvidarla, de perderla y de temerla,

de abrazarla y desnudarla, de quererla y finalmente... sólo pretenderla.

lunes, 5 de mayo de 2008

Segunda oportunidad


El muerto se levantó muchos años después de muerto, caminó por Santiago, recorrió toda la gran capital sin que nadie le preguntara que hacía vivo, y es que todos estaban tan ocupados. Fue al cine, escuchó la radio, leyó los diarios y vio las noticias, fue a la moneda, revisó los partidos y sus políticos, asistió a más de una clase tanto en universidades y colegios, soportó más de una insulsa charla en algún auditorio semivacío, jugó y vio uno que otro partido de fútbol, se tomo unos cuantos tragos en algún bar de mala muerte del Mapocho, acarició a varios perros en la plaza de armas y se comió un tomate-mayo en el Fernández Concha, vio las plazas, las calles, los autos y su tránsito, subió el Santa Lucía y el San Cristóbal donde conversó unas horas con la enorme virgen, visitó iglesias y hospitales, farmacias y “malls”, carreteó en el Peda y en la Chile, en la USACH y en la UTEM, se tomó un vino en honor a los desaparecidos y las guerras de la prensa internacional, vio las teleseries de la tarde y los matinales, los “reálitis” y las series de moda, visitó los jardines infantiles y uno que otro asilo, asistió a protestas, tomas y marchas, tiró piedras al guanaco y gritó insultos a los pacos, se tomó una coca “express” en el Clinton de Santa Rosa y asistió al Teatro Municipal y al Normandie, finalmente, se devolvió al Cementerio General, pasando a dejar una flor en cada tumba, luego, llegó hasta su lápida, se acostó en su ataúd y feliz, se murió de nuevo.