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..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

miércoles, 16 de abril de 2008

La flaca

La flaca camina neviosa. Su marido, el Choro, salió hace más de seis horas y no ha llegado a casa. Nunca se demora tanto, o tal vez sí, pero algo le dice que hoy no es así, que hoy pasa algo distinto. "Ta enrarecío el aire" dijo cuando despertó y se percató que el Choro no estaba. Se levantó y cruzando la habitación oscura salió del departamento, mejor dicho, de la pieza y se pasó al de al lado. Con un golpe suave a la puerta susurró: "mairina, mairina, ábrame la puerta". Una mujer anciana abrió la puerta: "¿Qué querí cabra?...¿no ví la hora que es?", "Mairina, el Choro no llega, salió temprano y tengo mieo". La anciana soltó una carcajada sincera. La miró con ternura y la invitó a entrar. En el livin-comedor-cocina-dormitorio se sentaron y la Mairina le sirvió un café. "¿Qué te pasa pollito que andai tan asustá?". "Tengo miedo, mairina, tengo miedo que le haya pasado algo" respondió tiritando la flaca. "Si sabí que el Choro es así. O anda en un puterío o está en el clandestino de Santa Rosa". La flaca la miró con sus enormes ojos de almendra y se puso de pie: "No mairina, yo tengo que ir a buscar a mi marío" La mujer la miró con ternura "Anda, cabra lesa, yo te cuido tus críos". La flaca se vistió, en cinco minutos estaba caminando a paso seguro por las calles del Santiago nocturno. Cerca de una hora depués, y tiritando hasta los huesos, llegaba a Plaza de Armas. Sabía de memoria los recorridos que hacía el Choro pa ir a flaytear. Lo había acompañado tantas veces... Pero eso fue antes de que tuviesen hijos. Los latidos de su corazón retumbaban en su cabeza. Miraba a todos lados. No había ni luces del Choro. Algo la guía hacia Bandera. Camina temblorosa y ahí, en una banca, lo ve. Desangrado con un pito en la mano y con esa sonrisa irónica que tanto le gustaba a la flaca, el choro yacía, helado, sin vida. La flaca corrió hacia él. A sus pies, un vagabundo estaba desangrado también, con un puñado de tabs de bebida repartidos por el suelo. La flaca entendió todo. Se sentó al lado del Choro, de su negrito. Lo miró con ternura, las lágrimas se agolparon en sus ojos y cayeron por su cara, mojándola, mojándolo. Gimoteó un poco. Se secó las lágrimas. Era la esposa del Choro, no tenía que llorar como cabra chica. ¡Qué diría elChoro si la viera! Pero no lo soportó. Tiró lejos el pito, se puso el yockey negro que estaba a su lado y se acurrucó entre sus brazos. "Negrito, negrito... ¿vamonos pa' la casa, negrito?..."









Inspirado en el cuento "El Choro".Un cuento que hace algún tiempo escribiste. Te amo Freddy, ojalá te guste.
Connie:::

2 comentarios:

chocolate&vainilla dijo...

Ojalá te haya gustado... lo hice con todo mi amor... nos vemos mañana.. que creo es hoy! Cuidate precioso...mi don de la brisa...

escrbí algo en el mío...para que lo leas

te amo!


tu nena-grifo-pinwi-pollo-wawa con risa de pájaro y resumen de cintura... (siento que perdí mi identidad propia xD)

chocolate&vainilla dijo...

cabezon sin remedio... te amo a rabiar y a patalear...

escribí algo en mi blog y quiero qe lo leas...

te amo en demasía e hiperbólicamente...

también hiperbatónicamente ya que siento que no tiene pies ni cabeza este amor...es enredado y me hace feliz...

ai lor yu guan yu... xD


tu cabe-wawa...

o sea

yo!!