Licencia

..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

viernes, 29 de febrero de 2008

"El Choro"

Una de la mañana, sábado, plena Alameda de Santiago.
Se da vuelta, sonriente... la mujer que ha dejado atrás, sin su cartera, grita desesperada. "El Choro" baja corriendo por Enrique Mac Iver. A dos cuadras dobla y se detiene, mira para atrás, nadie lo sigue, sólo sombras igual de obscuras que él deambulan por el centro. Dobla por Agustinas. Trota un poco, llega a las orillas del Santa Lucía, se recuesta levemente en una banca de cemento y enciende un pito. Lo fuma lentamente mientras revisa la cartera recién "adquirida", bota las pinturas, los documentos, los papeles, todo lo que le es inútil, saca sólo los billetes y un pequeño monedero rosa. Luego lanza la cartera al cerro, por sobre la reja.
Prosigue su camino, llega a Merced y gira rumbo a la Plaza de Armas, en el camino, justo en la esquina de Miraflores con Merced encuentra un viejo vagabundo agarrado a su caja de vino, "El Choro" sonríe gélido, cortapluma en mano encara al anciano. A la altura de Estado se le acaba el vino. En la plaza, tras observar los alrededores se sienta en una banca, piensa un segundo en su "vieja", en la "pobla", en la carrera que no siguió. De pronto sus pensamientos se ven dispersados por un caminar pausado, sus cabeza rápidamente se eleva, lo suficiente para mirar sobre la banca y al mismo tiempo no ser visto por su presa. Es el vagabundo del vino, aún sangra por debajo del abrigo, "El Choro" piensa en volver a acostarse, el viejo no le ofrece nada, ni dinero, ni siquiera diversión, piensa en encender otro pito o ir al clandestino de Santa Rosa. De pronto un sonido lo atrae mágicamente, el sonido de metal, proveniente del bolsillo del veterano, ¿dinero? no puede ser piensa él. El sonido vuelve a intesinficarse tras cada paso del viejo que camina sin rumbo fijo, al parecer, en dirección a Bandera, piensa "El Choro". Al fin se decide, total, si el viejo no tiene plata, va a morir igual por la punzada que le dio mientras dormía. Con silencio felino "El Choro" se pone a las espaldas del viejo, avanza con cautela hasta estar a menos de un metro, "la corta" en mano se le va encima, como la última vez piensa, sólo que la última vez el viejo dormía... el viejo siente la "la corta" del "Choro" en las costillas, "El Choro" siente el punzón del viejo, de 30 cm. en el estómago. El viejo con su último aliento gira el punzón y lo mueve hacia un costado, luego cae pesadamente al suelo y no se mueve más. "El Choro" afirmandose con sus últimas fuerzas revisa los bolsillos del viejo sólo para encontrar un montón de tabs de latas de bebida. Sin sacar una de sus manos de su estomago, como intentando parar de alguna forma la sangre que ya avanza por sus rodillas, "El Choro" camina hacia la banca más cercana, saca de su bolsillo el encendedor y prende un pito, se quita el jockey y lo deja a un lado, sonríe de nuevo, mientras una palabra sale casi imperceptible de su boca, casi con ironía, "- hueón -".
Sus ojos comienzan a cerrarse, esa noche fue el último "flayteo" del "Choro".

sábado, 16 de febrero de 2008

Sofocante Libertad

La besa descaradamente mientras su mano se cuela bajo esa mini-mini falda rosa, ella impávida, hace lo propio con los jeans bolsudos de él. Avanzo otro poco, niña de 15 con niño de 13, escena parecida a la anterior. Más adelante dos niñas y un niño que no lo parece tanto, bailan de tal forma al compás del "reggaetón" que me hacen recordar ciertas películas de dudosa reputación que recuerdo haber visto hace ya tiempo muy tarde en la noche. Sigo avanzando, dos parejas desfilan ante mis ojos, ambas se besan con lujuria, pronto noto la particularidad de las dos parejas, la cual no había notado debido a los estridentes colores en la ropa y los peinados casi iguales de los cuatro. La particularidad son sus componentes, están cambiados: la niña con la niña y el niño...bueno, ¿me explico, no? Sigo recorriendo el obscuro y retumbante lugar, atravesando parejas de todo tipo, pelos de colores, alfileres de gancho, polainas y zapatillas enormes son la costumbre. Avanzo a punto de ahogarme, casi asfixiado... creo que no lo lograré, la música, el baile , el sexo, todo me sofoca de sobremanera. Al fin llego afuera, respiero el aire, aire sucio, aire que trae a mi cabeza reglas y responsabilidades, aire que me recuerda estudios, padres, políticos, atentados, dinero y robos. Entonces pienso: pienso en el mundo del cual acabo de escapar, pienso en el baile lujurioso, el garabato a flor de piel, la perdida de tapujos de todo tipo, el sexo y el "ponceo"... pienso en lo bien que ellos lo pasan y pienso en mi casi muerte por asfixia allá adentro... me pregunto el por qué... la única conclusión a la que llego: Derrepente tanta libertad también ahoga.

viernes, 15 de febrero de 2008

Lapsus


El tiempo se detiene sólo un segundo... miles de ideas pasan por su cabeza: La idea de dejarla, por ejemplo. La idea de no ver más a su familia, la idea del por qué está haciendo lo que está haciendo. También recuerdos entrecruzan esas ideas: Las sonrisas con amigos, el olor de las sábanas, esas interminables noches de, a la vez, interminables conversaciones. Recuerdos de miradas, de actos. No recuerda si apagó la luz del baño, cosa que le parece graciosa ya que a esta altura no tiene mucho sentido el preocuparse de si la luz del baño estaba apagada o no. Recuerda también esos amores, las velas, esos juegos de niños cuando ya lo niño lo había perdido hace mucho. Piensa también en su madre, se angustia unos cuantos segundos por ella, no muchos; piensa en el que dirán; en el asado del domingo y en lo silenciosa que será su casa sin él. Piensa en que no hay ningún buen motivo para estar haciendo lo que está haciendo, piensa en que su vida es buena, común, servicial, pero buena; sin grandes alegrías y sin grandes tristezas. Piensa en las palabras de aquel escritor... no puede recordarlas con claridad, piensa en la cerveza a medio tomar en su nevera, en el montón de escritos sin acabar en el escritorio. Al fin deja de pensar y salta.
El tiempo vuelve a la normalidad, se escucha el grito de una mujer, suena a lo lejos la sirena de una ambulancia que llegará tarde.

jueves, 7 de febrero de 2008

Al final (Perspectivas)



Vi como los hombres y mujeres sufrían, vi como todos corrían, escuché sus inumerables gritos, apagados de golpe por, las también, inmuerables exlosiones. Sentí el dolor de los niños, sentí el dolor de las plantas, sentí el dolor de la tierra temblando de miedo a mis pies, asustada del gran monstruo que ayudó a crear. Vi sus rostros palidos rogando por ayuda, vi todos sus miedos reflejados en sus ojos, vi cada una de sus vidas pasar ante los míos, pero no vi la mía. Vi a cada persona que conocí, desaparecer ante el fuego de las explosiones. Escuché sus llantos y quejidos, impotente los escuché, los escuché y simplemente desaparecieron.
Vi el final del mundo, pero no fui parte de él, fui sólo un espectador, como siempre. Ahora, aún lo sigo siendo, sigo a la espera, sigo de espectador, por si acaso ellos regresaran, regresaran sus sonrisas, sus tristezas, sus vidas.
Seguiré esperando... atento a algún cambio. No entiendo por que sigo aquí, no entiendo por que no desaparecí como los demás... Supongo que al final también a la muerte le gusta que critiquen su trabajo.

domingo, 3 de febrero de 2008

Cuento que recuerda viejos cuentos


Comienza la cacería... Mira de reojo. En un principio sonríe tímidamente, esquiva la insistente mirada, como si no le gustara ¡ja!. De a poco se entabla un intento de conversación, ella casi en burla... él, tono sarcástico y un poco tímido, se separan por un tiempo, muchedumbre y conversas varias, hasta que se vuelven a juntar, esta vez se nota mucho más. Ahora ninguno de los dos esquiva las miradas, ambos se miran de frente, se sonríen, como desafiandose a cada instante... comienza el juego... sonrisas varias amenizan la jornada... de pronto se encuentran solos el uno frente al otro, sin querer (o tal vez por quererlo demasiado) se han alejado de todos, es su verdad frente al mundo, ya no hay excusas. "No fue tan difícil", piensa él. "Puta que me costó", piensa ella. El juego prosigue, ahora las miradas se vuelven descaradas, unas cuantas sonrisas e indirectas varias... pequeño juego de manos y la situación se sucita... él, la agarra a mano firme, ella... ella simplemente espera... haciendo de esa espera todo lo que él desea... Ahora nada importa, amigos, lugar, problemas... todo se olvida mientras ellos se funden en un beso que puede, tal vez, significarlo todo... o nada.

sábado, 2 de febrero de 2008


Espero que mi patudez no sea muy patuda... son solo mis pequeñas formas de demostrarte mediantes este injustamente llamado frío cybermundo, lo mucho que te amo y lo importante que eres en mi vida por lo maravaillosa que la volviste con tu repentina aparición en ella... eres y serás mi mejor protagonista....

sabes porqué sonríe la mona lisa?

ya lo sabremos, pr mientras, recuerda lo mucho que te amo, lo feliz que me haces, todo lo que hemos vivido y lo que aún nos queda vivir.... te amo!

y el cabe-pótamo te manda saludos!!

tu nena, tu amiga y tu amante bandida xD

Connie