Licencia

..."Las palabrsiempre retendrán su poder"...

lunes, 7 de julio de 2008

Intermediario

Hace tiempo que no actualizaba esto, más por falta de ganas que por falta de textos. De a poco iré subiendo lo último que he escrito (incluyendo el tan mentado cuento sobre la toma). Saludos y abrazos a todos los que pasen por este blog. Carpe Diem.

Intermediario



El Negro ofreció su mano al pequeño; el niño, desconfiado, la tomó lentamente; el negro sonrió y un resto de malicia se escapó en su gesto; el niño volvió a esconder su mano, dudando; el Negro volvió a poner serio su rostro y estiró un poco más la mano, esta vez el niño, luego de una ojeada hacia atrás, la aceptó, estrechó la mano del negro en la suya, decidió no volver a mirar atrás nunca más en su vida, ya nada importaba, sólo sobrevivir. El Negro guardó, con su mano libre la navaja en su bolsillo, tomó del suelo la cartera de la mamá del niño y luego de buscar un poco alrededor tomó, también, la billetera del padre; el niño miró por última vez a sus padres en el suelo, debajo de ellos la sangre manchaba la obscura callejuela del Salto. El niño los miró, sin pena, sin rabia, aceptando su destino a su corta edad, el Negro lo miró con una extraña mezcla de melancolía y esa mirada de saber por lo que estaba pasando, de pronto largó a caminar llevándose al niño con él, el niño no volvió a mirar atrás, ahora todo sería distinto, ya no sería médico o astronauta, ya no jugaría con sus juguetes ni iría al colegio o a la universidad, ahora la calle sería su escuela y el Negro el mejor maestro que podría tener. El Negro sólo lo miraba de reojo, dobló por una esquina y se metió en la Sándwicheria de Don Juan, dejó al niño en la barra y pidió una cerveza, una bebida y dos italianos, mientras él iba al baño a lavarse la sangre de las manos, contó los billetes de la cartera y la billetera y luego de guardarlos tiró ambas al tacho de la basura. El niño lo observaba con increíble seriedad para su edad, Don Juan se le acercó, italiano en mano, y le entregó la bebida con una enorme sonrisa, el niño aceptó ambas cosas, pero no la sonrisa, no podía responderla, no podía sonreír de nuevo, nunca podría, la vida se lo había quitado junto con sus padres, el Negro fue el intermediario.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Cortante sonrisa


La noche pareció abrirse unos instantes cuando apareció esa sonrisa por el callejón, sus pasos casi no hacían ruido, el viento casi no chocaba contra él, él casi no existía, de no ser por esa sonrisa, esa sonrisa que lo iluminaba todo y a la vez lo llenaba de burla e ironía. Porque así era su risa, irónica, desbordaba hipocresía y burla, odio y muerte, no era amigable ni mucho menos graciosa, era de aquellas sonrisas que nos hielan la sangre con sólo mirarlas, él era de esas personas que nos hielan la sangre con sólo mirarlas, su sonrisa cortaba el aire al pasar, no había nadie que no temblara al mirar esos dientes, esa mueca mortal con la que él caminaba. Un día, mientras caminaba compartiendo esa sonrisa frígida con el mundo, haciendo sudar frío a quines los vieran pasar, se encontró con otro personaje, aquel caminaba por la vereda de en frente y no sonreía, su boca se ocupaba en otra cosa, en silbar, caminaba silbando, mirada perdida en el cielo, parecía no importarle nada ni nadie. El de la sonrisa cruzó para encararlo con la intención de hacerlo temblar, sonreía aún más imaginando la reacción de aquel tonto silbador que sucumbiría ante su mueca horrible, pronto se encontraron frente a frente, el del silbido miró al de la sonrisa directo a los ojos, ni siquiera reparó en la mueca, y sus ojos dispararon fuego, sólo un segundo bastó y el que quedó helado fue el de la sonrisa, la mueca infernal de pronto desapareció ante aquella mirada omnipotente, el silbido nunca dejó de escucharse, fue lo único que quedó en el aire al cual la sonrisa nunca más cortó.

sábado, 17 de mayo de 2008

El pequeño “asaltante” de Recoleta

Una señora bulliciosa con un coche rosado acompañada de dos aún más bulliciosos niños, lo distrajo un segundo, ese mismo segundo fue el que el pequeño osado, con no más de 14 años, vestido de forma desafiante lo encaró, lo tomó por el brazo aprovechando el momento de distracción, y con las siguientes palabras los conminó: “¡Entrega el celular chuchetumare!’”. El distraído lo observó impávido, no por valentía o desinterés, sino como buscando una razón para aquella situación, casi como sin entender el idioma. De pronto, miró a los ojos al pequeño asaltante y notó que su corta edad en conjunto con su morena mirada así como sus manos que apretaban casi débilmente su brazo, delataban su corta experiencia en esas lides. El distraído caminante, luego de unos segundos de pensativo silencio, reaccionó ante la amenaza: un golpe de antebrazo rápido a la cara del niño que lo desestabilizó haciéndolo caer por suelo. El niño lo miró desde ahí, una lágrima casi asomaba en su sucia mejilla, el distraído lo miró con algo de pena y, para ser sinceros, con algo de sarcasmo también. De pronto el niño se paró de un salto y echó a correr cruzando Recoleta y metiéndose por Víctor Cucuini. El distraído prosiguió su viaje, algo pensativo, silvando y con una sonrisa en los labios.

sábado, 10 de mayo de 2008

Volviendo en ti

Un pequeño experimento, nunca en mi vida he escrito rimado o algo así como poesía, esta es la primera vez. No digo que sea un poema, es más, no creo que lo sea, es sólo, como dije más arriba, un experimento. Salió de la nada, como la mayoría de mis textos... un día pensando. Ojalá les guste, no sean muy duros con la crítica, como ya dije es primera vez que escribo esta especie de semi poema, o semi rima para los más exigentes. Carpe Diem y
abrazos.

PENSANDO EN TI

Y vuelvo a pensar en ella,

en su sonrisa, en su música, en su caminar, en su pelo, en sus ojos, en su mirar,

en su simpleza y complicación, en sus enojos, en su callada conspiración,

en su calor, en su lectura, en su vida y en la mía...

en las sombras, los problemas, los enigmas, los amigos, los poemas,

los ladrillos, en el vino, en la muralla, en aquel árbol, y el destino...

en las palabras, en las dudas, en la muerte y la tortura

de esperarla y no tenerla, de buscarla y encontrarla, de matarla y de quererla,

de amarla y no olvidarla, de perderla y de temerla,

de abrazarla y desnudarla, de quererla y finalmente... sólo pretenderla.

lunes, 5 de mayo de 2008

Segunda oportunidad


El muerto se levantó muchos años después de muerto, caminó por Santiago, recorrió toda la gran capital sin que nadie le preguntara que hacía vivo, y es que todos estaban tan ocupados. Fue al cine, escuchó la radio, leyó los diarios y vio las noticias, fue a la moneda, revisó los partidos y sus políticos, asistió a más de una clase tanto en universidades y colegios, soportó más de una insulsa charla en algún auditorio semivacío, jugó y vio uno que otro partido de fútbol, se tomo unos cuantos tragos en algún bar de mala muerte del Mapocho, acarició a varios perros en la plaza de armas y se comió un tomate-mayo en el Fernández Concha, vio las plazas, las calles, los autos y su tránsito, subió el Santa Lucía y el San Cristóbal donde conversó unas horas con la enorme virgen, visitó iglesias y hospitales, farmacias y “malls”, carreteó en el Peda y en la Chile, en la USACH y en la UTEM, se tomó un vino en honor a los desaparecidos y las guerras de la prensa internacional, vio las teleseries de la tarde y los matinales, los “reálitis” y las series de moda, visitó los jardines infantiles y uno que otro asilo, asistió a protestas, tomas y marchas, tiró piedras al guanaco y gritó insultos a los pacos, se tomó una coca “express” en el Clinton de Santa Rosa y asistió al Teatro Municipal y al Normandie, finalmente, se devolvió al Cementerio General, pasando a dejar una flor en cada tumba, luego, llegó hasta su lápida, se acostó en su ataúd y feliz, se murió de nuevo.

miércoles, 30 de abril de 2008

Mensaje Nocturno


La piedra voló incontables segundos hasta estrellarse con la ventana, la atravesó sin problemas, dejando el piso dentro de la casa lleno de trozos de vidrio roto. Ella se levantó asustada por el ruido, se puso un chaleco tan rápido como pudo y bajó las escaleras corriendo con una escoba que había tomado en el pasillo a modo de arma. Cuando llegó a la ventana no encontró nada más que los cristales en el suelo, miró por ella y no vio a nadie, sólo sombras en la oscura noche que se escondían de la titilante luz de los postes. Ella, aún escuchando su corazón latir a toda velocidad, se dio vuelta sin prender la luz del living donde se encontraba, de pronto, observó la piedra que estaba a los pies de un sillón, la miró extrañada, como no comprendiendo su motivo de estar ahí, la piedra quieta, de forma displicente, tenía un papel atado a ella con un elástico, ella pronto lo notó, atravesó la habitación esquivando los vidrios rotos para evitar herir sus pies descalzos, hasta que estuvo al lado de la piedra, la miró de soslayo, como con temor de averiguar su contenido, temor de lo que esa piedra pudiese significar en su vida a futuro, pero con ansias de saber, con un incontrolable deseo de tirarse al mismo suelo a leer el contenido de ese papel atado a esa invasora piedra. Pasados unos segundos de incontenible miedo y ansias, se arrodilló frente a la roca, la tomó en sus pequeñas manos, sacó el elástico y desdobló el papel, lo leyó lentamente, saboreando ambos, su miedo y su curiosidad, luego cayó, sentada en el suelo con ambos pies estirados, una negra lágrima rodó por su mejilla, haciéndole recordar que no se había quitado el maquillaje antes de acostarse, se tapó la cara con ambas manos y largó a llorar, luego se levantó lentamente, recogió los pedazos de vidrio con la escoba que pretendía usar para defenderse, cubrió la ventana con un pedazo de género que guardaba en una cajonera y luego se acostó aún sollozando por lo leído.

viernes, 25 de abril de 2008

Caminando como siempre


La luna lo vigila cuidadosa, él abre sus brazos y, con un suspiro, saluda al viento que lo recibe, una sonrisa se esboza en su cara, sigue caminando, una luz impertinente lo distrae unos segundos de su nihilista sueño, no los suficientes, enseguida su mirada vuelve a la luna y su rostro a la lobezna sonrisa. Camina otro poco, su mirada vuelve a la luna y un brillo delata en sus ojos una pregunta, de pronto, Lennon le susurra algo a los oídos, la pregunta queda en el aire, jamás realizada, jamás respondida. Vuelve a su caminar lento, distraído y acompasado; las calles lo guían por sus recovecos sin vueltas ni desandares, todo se pone a favor, tal como el viento; “conspiración cósmica” diría él, “chanta” le diría ella. Otra sonrisa se dibuja bajo sus bigotes, mira por primera vez hacia delante, mil caminos se abren a sus pies, él los mira con un leve atisbo de esperanza, no espera nada, sólo sus pies, compañía y el camino, como siempre; una sonrisa y el viento, como siempre; la luna y las luces... como siempre.

miércoles, 16 de abril de 2008

La flaca

La flaca camina neviosa. Su marido, el Choro, salió hace más de seis horas y no ha llegado a casa. Nunca se demora tanto, o tal vez sí, pero algo le dice que hoy no es así, que hoy pasa algo distinto. "Ta enrarecío el aire" dijo cuando despertó y se percató que el Choro no estaba. Se levantó y cruzando la habitación oscura salió del departamento, mejor dicho, de la pieza y se pasó al de al lado. Con un golpe suave a la puerta susurró: "mairina, mairina, ábrame la puerta". Una mujer anciana abrió la puerta: "¿Qué querí cabra?...¿no ví la hora que es?", "Mairina, el Choro no llega, salió temprano y tengo mieo". La anciana soltó una carcajada sincera. La miró con ternura y la invitó a entrar. En el livin-comedor-cocina-dormitorio se sentaron y la Mairina le sirvió un café. "¿Qué te pasa pollito que andai tan asustá?". "Tengo miedo, mairina, tengo miedo que le haya pasado algo" respondió tiritando la flaca. "Si sabí que el Choro es así. O anda en un puterío o está en el clandestino de Santa Rosa". La flaca la miró con sus enormes ojos de almendra y se puso de pie: "No mairina, yo tengo que ir a buscar a mi marío" La mujer la miró con ternura "Anda, cabra lesa, yo te cuido tus críos". La flaca se vistió, en cinco minutos estaba caminando a paso seguro por las calles del Santiago nocturno. Cerca de una hora depués, y tiritando hasta los huesos, llegaba a Plaza de Armas. Sabía de memoria los recorridos que hacía el Choro pa ir a flaytear. Lo había acompañado tantas veces... Pero eso fue antes de que tuviesen hijos. Los latidos de su corazón retumbaban en su cabeza. Miraba a todos lados. No había ni luces del Choro. Algo la guía hacia Bandera. Camina temblorosa y ahí, en una banca, lo ve. Desangrado con un pito en la mano y con esa sonrisa irónica que tanto le gustaba a la flaca, el choro yacía, helado, sin vida. La flaca corrió hacia él. A sus pies, un vagabundo estaba desangrado también, con un puñado de tabs de bebida repartidos por el suelo. La flaca entendió todo. Se sentó al lado del Choro, de su negrito. Lo miró con ternura, las lágrimas se agolparon en sus ojos y cayeron por su cara, mojándola, mojándolo. Gimoteó un poco. Se secó las lágrimas. Era la esposa del Choro, no tenía que llorar como cabra chica. ¡Qué diría elChoro si la viera! Pero no lo soportó. Tiró lejos el pito, se puso el yockey negro que estaba a su lado y se acurrucó entre sus brazos. "Negrito, negrito... ¿vamonos pa' la casa, negrito?..."









Inspirado en el cuento "El Choro".Un cuento que hace algún tiempo escribiste. Te amo Freddy, ojalá te guste.
Connie:::

viernes, 11 de abril de 2008

Máquina del tiempo


Miró hacia adentro, vacilante, la puerta delante de él parecía enorme, un gigante de madera crujiente. Al fin se decidió, dio el primer paso y un olor a naftalina, ropa vieja, porotos y rozas lo detuvo indeterminados segundos en algún tipo de ensoñación mística que lo llevó por las más ávidas etapas de su niñez. Cruzó el umbral y la mística se tornó real, era un niño de nuevo, vestía buzo parchado y zapatillas tigres; vio a su abuela en el umbral de la casa, corrió cruzando el patio a abrazarla. Ella, sonrisa amplia, lo envolvió en sus pequeños brazos que para él eran enormes. Una vez dentro, él en la mesa, saboreando los fideos más ricos que alguna vez probó, bajo la mirada amable de su abuela. Luego, horas de juego, pasto, la teleserie de la tarde, sonrisas y risas varias, sólo felicidad hubo ese día. Al caer la tarde, el niño, luego de un enorme abrazo, cruzó de salida el patio, con un enorme dulce en su mano, tesoro de la última aventura con su abuela. De pronto, a medida que se acercaba al enorme gigante crujiente, el dulce se fue achicando, ya no abarcaba toda su mano, sino sólo la palma, el buzo se transformó en terno y corbata, y el gigante crujiente pasó a ser sólo una pequeñita puertecita de madera. Ya no era un niño, volvió a ser hombre, recordó su trabajo, su mujer y sus hijos. Miró hacia atrás y la enorme abuela con la que había jugado horas, aquella a la que impaciente miró tejer con esa imponente paz, ahora era una pequeña viejecita encorvada que apenas si veía con esos ojitos pequeños y oscuros. él se despidió desde la entrada y salió, cruzó esa pequeña puerta, escapó de esa máquina del tiempo y volvió a la realidad, al estrés, a la preocupación... en fin, al mundo.

domingo, 6 de abril de 2008

Bullicio Recoletano

El bullicio lo despierta en medio de la noche, se cuela por su ventana junto al frío, él corre la cortina y busca de donde proviene, tras unos segundos lo úbica en la Quinta Buin, en la esquina de Norte e Inocencia, avanzando hacia Raquel. Él se baja de la cama, se coloca sus botas, su chaqueta y el jockey como si su vida dependiese de ello, el bullicio permanece, intrigándolo. Luego, se deliza ventana afuera, era más fácil antes, cuando aún existía el techo bajo ella. Llega al suelo, corre, de dos trancos salta la reja y se encamina por Muñoz Gamero esperando encontrar al bullicio antes de que éste llege a Raquel. ¿Qué será? se pregunta, tal vez algún carnaval antiguo, alguna libación u orgía de algún tipo, tal vez es sólo una riña vecinal o tal vez el espirítu de aquel desdichado de las calles La Africana y Gabriel Palma que regresó de su largo exilio. Sigue avanzando, ya está cerca, el bullicio se intensifica, la curiosidad casi lo desboca, corre cruzando ya el Pasaje Uno pronto a llegar a Recoleta, ve cruzar la muchedumbre por Inocencia, llevan antorchas y palos, todos gritan y hablan, el bullicio lo domina. Por un segundo él se pregunta ¿por qué nadie más sale de sus casas?, ¿por qué nadie escucha el bullicio más que él?, ¿por qué todo sigue oscuro a su alrededor?, pero no tiene tiempo de seguir pensando, ya casi los alcanza, pronto todas sus dudas se disiparán y compartirá el secreto de esa muchedumbre y de su bullicio. Llega a Recoleta al fin, ve la iglesia San Alberto, está tan cerca, justo al doblar, donde está ese pequeño quiosco frente a la iglesia, algo frío lo detiene, en su pecho se clava un puñal que hace brotar la negra sangre de su boca, la mano que lo sostiene es negra como la misma noche, él la toma, no logra ver a quien pertenece ese brazo oscuro, todo comienza a nublarse, incluso el bullicio del cual nunca sabrá el motivo, la mano retira el puñal de su pecho, el cuerpo cae pesado en la esquina de Muñoz Gamero con Recoleta, él sólo escucha los pasos de su victimario retirarse en pos de la calle Raquel ¿irá a averiguar el misterio? se pregunta él. De pronto, el bullicio lo despierta en medio de la noche, se cuela por su ventana junto al frío, él corre la cortina y busca de donde proviene, tras unos segundos lo úbica en la Quinta Buin, en la esquina de Norte e Inocencia, avanzando hacia Raquel. Rápidamente cierra la cortina, se envuelve en las tapas de su cama y aprieta bien los ojos. el bullicio ya debe estar por Raquel, de apoco el sonido va desapareciendo, él se duerme.

viernes, 4 de abril de 2008

Y de nuevo...

La mirada se cruza unos segundos, nada. Una sonrisa distraída y otra mirada que se cuela por entre el vaho.
Los colores se mezclan entre la risas y el pelo.
Una palabra les llama la atención, la rodean y la siguen, luego la sueltan y olvidan.
Una caminata corta no les deja nada, nada más que estupidos suspiros y vana esperanza.
La mirada no se vuelve más intensa, el contacto no pasa de lo que fue, todo es lo mismo.
Los ojos no miran lo que quieren, las palabras se vuelven fuertes, pero no son escuchadas.
Al final todo sigue igual, las sonrisas, el pelo, las miradas y las preguntas, todo, sin respuestas.

domingo, 30 de marzo de 2008

Platea y sus sombras



30 de agosto, 479 a.C. Orillas del río Asopo, faldas del monte Citerón. Batalla de Platea.

El espartano se levanta algo mareado, el anterior golpe, dado por una lanza en su escudo, lo había desestabilizado, de pronto escucha la voz de su capitán: "¡Espartanos, avancen, comanden a los atenienses!". Rápidamente el guerrero corrió a sus filas, tomando su lanza que descansaba en el suelo. La falange avanzó por el centro del campo, los persas los rodearon, pero su estrategia era impenetrable, cientos de persas cayeron ante la escuadra espartana, él mismo había acabado con más de veinticinco persas. El estruendo a su alrededor era increíble. Sentía el polvo pesado bajo sus pies, su capa espartana era pisada incontables veces tanto por los enemigos persas como por los novatos guerreros atenienses, haciéndole difícil mantener su posición en la falange. De pronto una flecha golpeó con fuerza su escudo, esta vez no cayó. Siguió adelante, su lanza por sobre su escudo, clavándose en las débiles corazas persas. Otra flecha rozó su casco, era buena señal, probablemente se acercaban a algún capitán persa, de pronto escuchó nuevamente la voz de su capitán, entre el bullicio de la batalla: "¡Espartanos, falange cerrada!". Los escudos chocaban entre sí mientras se cerraba la falange, la idea: no dejar pasar ni una flecha, ni una lanza, ni una espada persa. Avanzaron un poco más de esta forma, mataban menos pero se acercaban más a su enemigo, cada cierto tiempo una oleada de persas les caía encima, bloqueando su paso, los espartanos, al grito de su capitán, levantaban el escudo al mismo tiempo y las lanzas, acostumbradas a pasar por arriba, esta vez iban por debajo, haciendo caer a todo aquel que se les interpusiera.
El guerrero sentía el cuerpo pesado, la batalla había empezado hace tres días y aún no se veía que llegase a un final, las tropas persas eran superiores en número, pero las tropas griegas tenían a los espartanos, los mejores guerreros de toda Grecia, y tal vez, del mundo. Eso, además de poseer el mando del gran estratega Pausanias.
Ya llevaban más de tres horas en combate, a pie firme y en terreno persa, de sus docientos compañeros espartanos sólo habían caído unos veinte, los atenienses no habían tenido la misma suerte y ya quedaban muy pocos a su espalda, novatos. El guerrero había perdido su lanza, clavada en el estómago de un caballo persa del cual no pudo sacarla, ahora continuaba con su espada, una fina espada espartana, igual a la de sus compañeros, hecha a fragua para el combate cuerpo a cuerpo, le gustaba. De pronto su falange divisó al capitán del sector persa, ya caía la noche, pero se podían apreciar sus brillantes ropas, persa engreído. A una orden del capitán la falange se separó, dejando sólo en el centro a los asustados atenienses, los persas les cayeron encima, masacrándolos, el plan funciona. Ambos grupos continuaron avanzando, rodeando al iluso capitán persa que aún no sospechaba, los persas caían a sus pies, gritando. Esto había sido muy fácil, pensaba el guerrero, los persas sabían de la superioridad espartana en combate, debido a la infame batalla de Termópilas y al gran Leónidas. Por tanto, era extraño que los dejarán avanzar tan fácil, sin mandar arqueros o caballería pesada. De pronto, el guerrero levantó su casco, le pesaba, un abollón a un costado producido por un golpe de espada le impedía ver bien, sobre todo hacía arriba. Fue entonces cuando se dio cuenta, en su avance en busca del capitán persa no lo habían notado, pero estaban rodeados por un pequeño cordón rocoso proveniente del monte Citerón, el guerrero imaginó la treta cuando la voz de un compañero lo despertó de su letargo: "¡Arqueros!". El cordón rocoso pronto se vio lleno de arqueros, estaban rodeados, era imposible salir de ahí, imposible evitar la muerte, lo único posible era decidir la forma. El capitán espartano, dando la espalda a los persas y la cara a sus guerreros los animó: "Espartanos, busquen la forma de morir, busquen al capitán persa, que no se diga que morimos en vano". Pronto, el aire se vio repleto de flechas persas, tanto los espartanos como los pocos atenienses e incluso los mismos persas caían ante ellas, el guerrero aún estaba en pie, espada en mano se negaba a morir sin ver al capitán persa en el suelo, las flechas pasaban silbando a su alrededor, sentía la capa pegada a la transpiración de su espalda, sus manos ensangrentadas, sus pies heridos, el sudor bajo el casco... de pronto vio al capitán persa, se distinguía perfecto en su caballo, por sobre los persas, si tan sólo el guerrero tuviera su lanza. Buscó en el suelo alrededor, no había nada, sólo unas cuantas lanzas rotas, inútiles, necesitaba una perfecta. Mientras buscaba, sus manos seguían luchando, defendiéndose de forma autómata, los persas caían a su alrededor, sus gritos llenaban el aire, al igual que el silbido de las flechas que hacían caer a sus compañeros. De pronto el guerrero la vio, en el pecho de su capitán, que yacía muerto sobre una roca, la lanza que buscaba. Corrió hacia ella, esquivando las flechas y a los enemigos que intentaban matarle, llegó a los pies de su capitán, cogió con ambas manos la lanza en su pecho, girándola, y de un sólo tirón la sacó. Giró viendo pasar una flecha que rozó su nariz, preparó el tiro, la lanza casi resbala por la sangre persa en sus manos, pero la contuvo, buscó con la mirada al capitán persa, ahí estaba, gritaba ordenes en un idioma inentendible. El guerrero lanzó su tiro, encomendándose a cada dios que recordaba, la lanza cruzó el cielo de Platea, pasó por encima de más de diez persas y espartanos, pasó por sobre la encarnizada lucha, olvidándola, sólo para recordarla después, al caer, clavándose en el pecho del capitán persa. Eso fue lo último que vio el guerrero, una flecha que pasó por entre el visor de su casco cerró sus ojos, para siempre.



viernes, 28 de marzo de 2008

¿Seguirás Combatiendo, Joven?


¿Recuerdas estás fechas? porque yo no puedo sacarlas de mi cabeza. Recuerdo tu casa en la noche, las conversaciones y discusiones, el punk y la trova, la cerveza, el vino y la molotov a medio terminar. Recuerdo que hablabas sobre capitalismo y puteabas a algún paco que te había dado un golpe en el estadio. Recuerdo la guitarra y el cassette de Eskorbuto que no encontramos. Pienso en lo surreal que es todo eso ahora. Pienso si aún te interesaría esta fecha, ahora tan comercial y usada. Me pregunto si desde dónde estás seguirás atento lo que sucede por acá, seguirás con el puño en alto, puteando, discutiendo, argumentando o simplemente sonriendo. Recuerdo la música y una breve discusión con un vecino. Me pregunto si esa calle olvidada de argentina tendrá un eco que hoy se escuche resonante entre sus paredes, tendrá tu grito guardado y, también me pregunto, si algún día lo escucharé. Recuerdo la chaqueta y el vino sobre ella, recuerdo tu enojo por que se te manchó la camiseta de la U y cómo me tomabas por la chaqueta cuando te molestaba. Recuerdo la protesta y también recuerdo esa mirada, esa nostalgia en tus ojos al hablar de los hermanos, esa rabia contenida que se traducía en amistad al mirarnos. Pienso en que habrá sido de esa mirada y cómo habrá sido la última, es eso lo que no me deja dormir, eso en lo que pienso apenas cierro los ojos... y también pienso en él, el que debe andar suelto por ahí, jactándose, se habrá arrepentido, se habrá perdonado, porque lo que es yo aún no logro hacerlo, aún lo odio con toda mi alma y aún guardo en mi bolsillo la venganza. Sé que no te gustaría que hablase así, sé que lo que me enseñaste es para defender lo que pienso no para vengarme, pero tu eras lo que pensaba, tú representabas todo eso, y ahora no estás, por su culpa. Sé que odiarías este tipo de escritos, sé que pensabas que una acción valía más que diez mil palabras, pero está es mi única forma de recordarte... las palabras rara vez salen y son escuchadas por eso prefiero escribirlo. Hace tiempo que olvidé tus fuerzas y me refugié, como el cobarde que soy, en el lenguaje. Hoy escribo esto no para mí, ni para los que pasen por acá, lo escribo para ti, en tu memoria, en tu olvido, en tu "vinacho" y en tu lucha. Porque tu también fuiste un joven combatiente, aunque el mote no te gustase. Fuiste lo que yo jamás seré y lo que admiro, fuiste más que muchos siendo menos que todos.


En memoria de Alejandro "Mata" Esteban Lomas, anarquista y amigo, asesinado en Buenos Aires, Argentina, el 15 de mayo del 2007. Otro joven combatiente, asesinado como tantos otros. Estas palabras no pueden revivirte pero al menos te harán vivir en la memoria de quienes te conocimos.

Carpe Diem y hasta siempre.

Carpe Diem, donde quiera que estés.

jueves, 20 de marzo de 2008

Olvidada Nostalgia


Mira hacia el suelo, ve sus pies, sus dedos acariciados por el pasto, una pequeña brisa eleva un poco su pelo, se quita el "jockey" para sentirla mejor. Fija sus ojos en un punto fijo, ve a una madre que apresura a su pequeña hija que se detiene, entretenida, a mirar una flor. Otra sacudida de viento lo mece, un poco más fuerte, él vuelve a mirar sus pies, como esperando. Piensa en caminar, pero hace tiempo que su ánimo se fue a dormir, piensa en la ciudad a su alrededor que lo espera como un gran monstruo agazapado, piensa en que es tarde y que el pasto bajo sus pies descalzos se está secando. Otra brisa, más fuerte que las anteriores, lo hace retroceder un poco, el viento esta vez casi lo mueve. Ya no mira sus pies, levanta la cabeza, se coloca su "jockey" toma su morral y simplemente espera... una pequeña y efímera sonrisa invade su rostro. De pronto vuelve la brisa, esta vez sus pies se despegan del pasto, el viento lo lleva en sus corrientes, elevandolo, él simplemente se deja, se eleva al fin... infinito, ¿dónde lo llevará? ni él lo sabe, y es probable que tampoco le importe mucho. Una mujer desde un paradero lo mira elevarse, no lo conoce, pero por un momento siente un poco de nostalgia, en eso llega la micro, ella se sube y lo olvida.

jueves, 13 de marzo de 2008

Este es un fragmento de una conversación entre mi amigo David Santiago y yo, que me pareció muy interesante, tal vez no para todos sino para mí, y ya que este blog es mío decidí subirla, editando ciertas partes que no interesarían al público general. Espero que a los que la lean les parezca interesante, sé que tal vez los que conozcan y gusten del lobo estepario puedan encontrarle más sentido, los que no, bueno, lean el lobo estepario. Un abrazo para todos. Carpe Diem.

Freddus dice:La magia de la teoría de la relatividad...

David dice:
Jajajaja.


¿Como una teoría podría ser magia? o contener magia.


Lo siento, soy muy sutil en los matices y tú lo sabes.


Pero entiendo lo que quisiste decir, amigo.

Freddus dice:
Lo sé.

David dice:
Además, me acabo de dar cuenta de que me pifié en el 'como', que debiera haber sido 'cómo', y no me lo dijiste.

Freddus dice:
¡Tienes razón! ni me fijé, es que estoy loquito.

David dice:
Jajajaja. ¿Sí?


¿Fumaste y bebiste?


¿O te desquiciaste de otra forma?

Freddus dice:
Jajaja... no fumo ni bebo... pero por qué deben haber motivos externos para la pérdida de la cordura, ¿no la puedo perder simplemente?

David dice:
Por eso digo: ¿de qué modo te desquiciaste?


OJO: no con qué, sino cómo.

Freddus dice:
Ah... bien... no sé... nunca he estado muy cuerdo la verdad... como en el lobo estepario: la entrada a este mundo cuesta la razón.

David dice:
Jajajaja.


Pero al Teatro mágico, no al mundo.

Freddus dice:
¿Y qué es este mundo sino el teatro mágico?

David dice:
No, po. Si el Teatro mágico es el interior de Harry por eso el mundo no lo entiende. Además, este mundo como está ahora es feo y malvado aún le queda lo agradable de su origen, pero se ha demacrado y arruinado bastante. Culpa de nosotros, lamentablemente

Freddus dice:
Eso es exactamente lo que lo hace un teatro, maquillado y puesto en escena por nosotros para nosotros... pero la obra en representación no puede ser peor.

David dice:
Entonces, es fome y feo. No le doy mi razón a este teatro actual,


porque no entro en él, ni deseo entrar en él

Freddus dice:
Tu razón... es cierto, puedes quitarle tu razón, pero de todas formas, aún sin aceptarlo participas de él, para valerte de él mismo. "Sólo el verdadero poderoso puede renunciar a su poder", y así, este mismo teatro nos da las armas para combatirlo.

David dice:
Sí. Yo uso el mundo, pero no a plenitud, sólo para lo necesario

miércoles, 12 de marzo de 2008

¿Destino?

Extraño a mí mismo, lo sé. Fuera de la naturaleza, contra la naturaleza, sin excusa, sin otro recurso que en mí. Pero no volveré bajo tu ley; estoy condenado a no tener otra ley que la mía. No volveré a tu naturaleza; en ella hay mil caminos que conducen a ti, pero sólo puedo seguir mi camino. Porque soy un hombre, Júpiter, y cada hombre debe inventar su camino. La naturaleza tiene horror al hombre, y tú, tú, soberano de los dioses, también tienes horror a los hombres.

Orestes, "Las Moscas" (Jean Paul Sartre)

Hace tiempo que no leía un libro que me fascinase de tal forma, no hay nada más humano que la lucha contra la divinidad... aunque a algunos no les guste, pero no me involucraré en disquisiciones acerca de la naturaleza de Dios y el hombre, ni siquiera de la religión, mi intención no es hablar de eso, vengo a hablarles del destino. Los que me conozcan un poco tal vez sepan de mi opinión acerca del destino... creo en él, pero no como un curso trazado, no como algo establecido que se cumplirá inexorablemente, sino más bien, como un fin. El nombre lo dice, destino, algo a lo que llegaremos, una meta, no un camino, sino el final de él. Dejo el debate abierto a los pocos que circulan esta web... ¿Que creen?, creen que el inalterable, inaplazable e ineluctable destino los hizo pasar por esta web y leer este texto, o son de aquellos que piensan (e incluyanme en estos por favor) que fue sólo su ocio o poniendose en un mejor caso, sus ávidas ganas de lectura los que le llevaron a visitar este, mi blog. Sea cual sea su opinión, y si es que la deja por escrito, espero que estás palabras le sirvan para cumplir su destino, le aporten algo para llegar a esa meta. Mis más sinceros saludos. Abrazos para todos. Carpe Diem.

lunes, 10 de marzo de 2008

Los catorce

Los catorce me miran insoslayables, cada cual más frío que el anterior, cada cual más lejano a pesar de su cercanía. Dos de ellos, tal vez más reales que los otros doce, se niegan de presencia, cual declaración de principios. Otro me recuerda la globalidad del mundo y su clasificación. Los otros once sólo están ahí, con su color verde, casi burlón, algunos gritan por atención, como yo. Otros sólo se hacen presentes con esa "ausente presencia" que muchas veces he practicado, innumerables veces, creanme. Me pregunto que tendré que hacer para llamar su atención, y esta vez no me refiero a los catorce o los doce, sino solamente a uno, a aquel cuyos estupidos dibujos me hipnotizan, a aquel cuyo impenetrable misterio y misticismo me atrae.
Pienso en desaparecerme, no dejar que me vean, que me vea, pero yo verlos a ellos, espiarlos... Luego pienso en qué me ayudaría eso, en nada, nada cambiaría, absolutamente nada. Al menos no lo que yo deseo que cambie. De pronto uno de los catorce se dirije a mí, me habla, sólo unos segundos, fue un error, ya se va. Un tercero se suma a los realistas negando su presencia, negandose a participar. Algunos se retiran, creo que los seguiré, estoy cansado, tal vez vuelva más tarde. Cuando vuelva tal vez no sean catorce, tal vez sean menos, tal vez más... da igual.
Espero que el que haya cambiado para entonces sea yo.

sábado, 8 de marzo de 2008

A pesar de mí

Y a pesar de todo. Sigue ahí. A pesar de la más imposible negación. A pesar de todos mis honorables discursos. A pesar de mis inumerables consejos en contra. A pesar de mi búsqueda incasanble de encerrarlo, de no dejarlo salir nunca más. A pesar de las cadenas, los palos, la hambruna. A pesar de todo, a pesar de ella. A pesar mío, finalmente, sigue ahí y a pesar de todo eso, sé que no se irá jamás y sé que un día de estos se soltará, haciendo tal vez más daño que nunca, quemándome por dentro y quemando todo a su paso por fuera. Espero que no estés presente cuando ocurra. Espero no estar presente cuando ocurra, verlo de adentro, escondido, como hace un tiempo lo estuve. Espero simple y fútilmente que no ocurra.

Esto partió como otra cosa, finalmente terminó en esto.
Saludos a todas las mujeres en este, su día. Espero lo aprovechen. Y a los que pasen por acá espero sus comentarios en cualquiera de los escritos, siempre serán agradecidos. Un abrazo enorme para todos.

viernes, 7 de marzo de 2008

Difuminados Amores


Comienza temprano. Encuentro subterraneo. Sonrisas y abrazos, viaje y "conversa". Tramites pequeños, recuerdos inmensos. Gente y saludos. Compras y apuros. Parrilla y cerveza, vinos y rones. Tábaco y las hojas. Besos y música, miradas y olvido. Humo y la carne. Cortapluma y cuchillo, vasos y despedida. Risotadas y miedos, nubes y planes. La vida misma corriendo de un lado. Bolsas y adioses. Resguardo y la lluvia, el viento y tormenta, paradero y completo, adioses de nuevo... Al fin en la micro. Miro por la ventana, pienso tantas cosas... en su mirada, en sus sonrisas, en el carrete y el vino... vuelvo a mirar... la lluvia en la ventana difumina el amor y los recuerdos, dejaré un rato de pensar... al menos hasta llegar al metro.

viernes, 29 de febrero de 2008

"El Choro"

Una de la mañana, sábado, plena Alameda de Santiago.
Se da vuelta, sonriente... la mujer que ha dejado atrás, sin su cartera, grita desesperada. "El Choro" baja corriendo por Enrique Mac Iver. A dos cuadras dobla y se detiene, mira para atrás, nadie lo sigue, sólo sombras igual de obscuras que él deambulan por el centro. Dobla por Agustinas. Trota un poco, llega a las orillas del Santa Lucía, se recuesta levemente en una banca de cemento y enciende un pito. Lo fuma lentamente mientras revisa la cartera recién "adquirida", bota las pinturas, los documentos, los papeles, todo lo que le es inútil, saca sólo los billetes y un pequeño monedero rosa. Luego lanza la cartera al cerro, por sobre la reja.
Prosigue su camino, llega a Merced y gira rumbo a la Plaza de Armas, en el camino, justo en la esquina de Miraflores con Merced encuentra un viejo vagabundo agarrado a su caja de vino, "El Choro" sonríe gélido, cortapluma en mano encara al anciano. A la altura de Estado se le acaba el vino. En la plaza, tras observar los alrededores se sienta en una banca, piensa un segundo en su "vieja", en la "pobla", en la carrera que no siguió. De pronto sus pensamientos se ven dispersados por un caminar pausado, sus cabeza rápidamente se eleva, lo suficiente para mirar sobre la banca y al mismo tiempo no ser visto por su presa. Es el vagabundo del vino, aún sangra por debajo del abrigo, "El Choro" piensa en volver a acostarse, el viejo no le ofrece nada, ni dinero, ni siquiera diversión, piensa en encender otro pito o ir al clandestino de Santa Rosa. De pronto un sonido lo atrae mágicamente, el sonido de metal, proveniente del bolsillo del veterano, ¿dinero? no puede ser piensa él. El sonido vuelve a intesinficarse tras cada paso del viejo que camina sin rumbo fijo, al parecer, en dirección a Bandera, piensa "El Choro". Al fin se decide, total, si el viejo no tiene plata, va a morir igual por la punzada que le dio mientras dormía. Con silencio felino "El Choro" se pone a las espaldas del viejo, avanza con cautela hasta estar a menos de un metro, "la corta" en mano se le va encima, como la última vez piensa, sólo que la última vez el viejo dormía... el viejo siente la "la corta" del "Choro" en las costillas, "El Choro" siente el punzón del viejo, de 30 cm. en el estómago. El viejo con su último aliento gira el punzón y lo mueve hacia un costado, luego cae pesadamente al suelo y no se mueve más. "El Choro" afirmandose con sus últimas fuerzas revisa los bolsillos del viejo sólo para encontrar un montón de tabs de latas de bebida. Sin sacar una de sus manos de su estomago, como intentando parar de alguna forma la sangre que ya avanza por sus rodillas, "El Choro" camina hacia la banca más cercana, saca de su bolsillo el encendedor y prende un pito, se quita el jockey y lo deja a un lado, sonríe de nuevo, mientras una palabra sale casi imperceptible de su boca, casi con ironía, "- hueón -".
Sus ojos comienzan a cerrarse, esa noche fue el último "flayteo" del "Choro".

sábado, 16 de febrero de 2008

Sofocante Libertad

La besa descaradamente mientras su mano se cuela bajo esa mini-mini falda rosa, ella impávida, hace lo propio con los jeans bolsudos de él. Avanzo otro poco, niña de 15 con niño de 13, escena parecida a la anterior. Más adelante dos niñas y un niño que no lo parece tanto, bailan de tal forma al compás del "reggaetón" que me hacen recordar ciertas películas de dudosa reputación que recuerdo haber visto hace ya tiempo muy tarde en la noche. Sigo avanzando, dos parejas desfilan ante mis ojos, ambas se besan con lujuria, pronto noto la particularidad de las dos parejas, la cual no había notado debido a los estridentes colores en la ropa y los peinados casi iguales de los cuatro. La particularidad son sus componentes, están cambiados: la niña con la niña y el niño...bueno, ¿me explico, no? Sigo recorriendo el obscuro y retumbante lugar, atravesando parejas de todo tipo, pelos de colores, alfileres de gancho, polainas y zapatillas enormes son la costumbre. Avanzo a punto de ahogarme, casi asfixiado... creo que no lo lograré, la música, el baile , el sexo, todo me sofoca de sobremanera. Al fin llego afuera, respiero el aire, aire sucio, aire que trae a mi cabeza reglas y responsabilidades, aire que me recuerda estudios, padres, políticos, atentados, dinero y robos. Entonces pienso: pienso en el mundo del cual acabo de escapar, pienso en el baile lujurioso, el garabato a flor de piel, la perdida de tapujos de todo tipo, el sexo y el "ponceo"... pienso en lo bien que ellos lo pasan y pienso en mi casi muerte por asfixia allá adentro... me pregunto el por qué... la única conclusión a la que llego: Derrepente tanta libertad también ahoga.

viernes, 15 de febrero de 2008

Lapsus


El tiempo se detiene sólo un segundo... miles de ideas pasan por su cabeza: La idea de dejarla, por ejemplo. La idea de no ver más a su familia, la idea del por qué está haciendo lo que está haciendo. También recuerdos entrecruzan esas ideas: Las sonrisas con amigos, el olor de las sábanas, esas interminables noches de, a la vez, interminables conversaciones. Recuerdos de miradas, de actos. No recuerda si apagó la luz del baño, cosa que le parece graciosa ya que a esta altura no tiene mucho sentido el preocuparse de si la luz del baño estaba apagada o no. Recuerda también esos amores, las velas, esos juegos de niños cuando ya lo niño lo había perdido hace mucho. Piensa también en su madre, se angustia unos cuantos segundos por ella, no muchos; piensa en el que dirán; en el asado del domingo y en lo silenciosa que será su casa sin él. Piensa en que no hay ningún buen motivo para estar haciendo lo que está haciendo, piensa en que su vida es buena, común, servicial, pero buena; sin grandes alegrías y sin grandes tristezas. Piensa en las palabras de aquel escritor... no puede recordarlas con claridad, piensa en la cerveza a medio tomar en su nevera, en el montón de escritos sin acabar en el escritorio. Al fin deja de pensar y salta.
El tiempo vuelve a la normalidad, se escucha el grito de una mujer, suena a lo lejos la sirena de una ambulancia que llegará tarde.

jueves, 7 de febrero de 2008

Al final (Perspectivas)



Vi como los hombres y mujeres sufrían, vi como todos corrían, escuché sus inumerables gritos, apagados de golpe por, las también, inmuerables exlosiones. Sentí el dolor de los niños, sentí el dolor de las plantas, sentí el dolor de la tierra temblando de miedo a mis pies, asustada del gran monstruo que ayudó a crear. Vi sus rostros palidos rogando por ayuda, vi todos sus miedos reflejados en sus ojos, vi cada una de sus vidas pasar ante los míos, pero no vi la mía. Vi a cada persona que conocí, desaparecer ante el fuego de las explosiones. Escuché sus llantos y quejidos, impotente los escuché, los escuché y simplemente desaparecieron.
Vi el final del mundo, pero no fui parte de él, fui sólo un espectador, como siempre. Ahora, aún lo sigo siendo, sigo a la espera, sigo de espectador, por si acaso ellos regresaran, regresaran sus sonrisas, sus tristezas, sus vidas.
Seguiré esperando... atento a algún cambio. No entiendo por que sigo aquí, no entiendo por que no desaparecí como los demás... Supongo que al final también a la muerte le gusta que critiquen su trabajo.

domingo, 3 de febrero de 2008

Cuento que recuerda viejos cuentos


Comienza la cacería... Mira de reojo. En un principio sonríe tímidamente, esquiva la insistente mirada, como si no le gustara ¡ja!. De a poco se entabla un intento de conversación, ella casi en burla... él, tono sarcástico y un poco tímido, se separan por un tiempo, muchedumbre y conversas varias, hasta que se vuelven a juntar, esta vez se nota mucho más. Ahora ninguno de los dos esquiva las miradas, ambos se miran de frente, se sonríen, como desafiandose a cada instante... comienza el juego... sonrisas varias amenizan la jornada... de pronto se encuentran solos el uno frente al otro, sin querer (o tal vez por quererlo demasiado) se han alejado de todos, es su verdad frente al mundo, ya no hay excusas. "No fue tan difícil", piensa él. "Puta que me costó", piensa ella. El juego prosigue, ahora las miradas se vuelven descaradas, unas cuantas sonrisas e indirectas varias... pequeño juego de manos y la situación se sucita... él, la agarra a mano firme, ella... ella simplemente espera... haciendo de esa espera todo lo que él desea... Ahora nada importa, amigos, lugar, problemas... todo se olvida mientras ellos se funden en un beso que puede, tal vez, significarlo todo... o nada.

sábado, 2 de febrero de 2008


Espero que mi patudez no sea muy patuda... son solo mis pequeñas formas de demostrarte mediantes este injustamente llamado frío cybermundo, lo mucho que te amo y lo importante que eres en mi vida por lo maravaillosa que la volviste con tu repentina aparición en ella... eres y serás mi mejor protagonista....

sabes porqué sonríe la mona lisa?

ya lo sabremos, pr mientras, recuerda lo mucho que te amo, lo feliz que me haces, todo lo que hemos vivido y lo que aún nos queda vivir.... te amo!

y el cabe-pótamo te manda saludos!!

tu nena, tu amiga y tu amante bandida xD

Connie

viernes, 25 de enero de 2008

El que mucho habla...

Un texto bastante viejo, pero pa' actualizar... sirve. Lo escribí en 4to medio debido a un atado que hubo con unas notas e iba dedicado a una persona que no creo necesario ni pertinente mencionar, pero los que vivieron la situación seguramente se darán cuenta.
Saludos a todos los que por acá pasen... Freddus.

EL QUE MUCHO HABLA...

Este pequeño pedacito de papel va dedicado a aquellos que creen luchar por los derechos humanos, defender al débil o inocente, al oprimido sin voz o simplemente al pobre h… De pequeño, mas inocente y tímido que por estos días aprendí a desconfiar de estos seres que creen tener el conocimiento y la razón, sin haber siquiera vivido lo que tu estas pasando, ellos sabrán ajustar el argumento perfecto a la causa y serán los héroes de la jornada, no sé ustedes, pero la pose de Rambo graduado de Harvard no me convence, las razones son mas que sencillas, mis causas las peleo yo, y las causas de los que no pueden pelear, deben ser defendidas con un mínimo de desinterés propio y más en el prójimo, así, a aquellos que hablan de igualdad, libertad y fraternidad y a fin de año hacen lo posible por hundir a los demás para obtener una buena nota, y no les importa si el que lucho por su cuatro todo el año baje a tres nueve, con tal de ellos ser el primer lugar y asegurar su puesto, aun cuando sigan predicando con su voz FM: “Compañeros escuchémonos, seamos justos, vivimos en democracia”…y cosillas sacadas de distintos libros de historia, así a aquellos Padres Gatica que sobran en cada curso, espero que a leer esto se den cuenta del gran favor que hacen al quedarse callados cada vez que escuchen una injusticia y por su pequeña cabecita cruce la palabra: YO. Por favor se los ruega uno de esos que han tratado de defender y fallado innumerables veces, sí van a hablar de justicia e igualdad primero aplíquenla, y luego y sólo si sienten muy capaces, traten de luchar las batallas ajenas. Y por otro lado a todos los oprimidos, a los explotados, humillados, olvidados, la próxima vez que sean criticados o condenados injustamente y de pronto de las sombras aparezca una voz angelical que diga: “yo quiero opinar”, levanten su pequeña y débil manita y digan: “Gracias compañero pero el del problema aquí soy yo y estoy lo suficientemente grande para defenderme solito, así que siga leyendo su librito de diez mil pesos y déjeme a mi arreglar la situación”. Se los aconseja alguien que ha peleado, perdido y ganado, pero YO he luchado, perdido o ganado; y aunque dicen que a caballo regalado no se le miran los dientes, si alguien te va a ayudar, yo prefiero mirarle bien la dentadura por que nunca se sabe cuando estos seres expertos en aprovecharse del dolor ajeno para su beneficio van a aparecer. Recuerda: “El mejor amigo no es el que te ayuda, si no, el que no te molesta.”

Atte.
El Colgado.

lunes, 7 de enero de 2008

Monólogo Dialogado


... recapitulando... ¿dónde estaba?...ha, sí, tienes razón, donde siempre. Otra vez, ja, esto ya parece repetición de un mal episodio de mi vida.
Y de esos hay muchos, ¿no?
¡Callate! ¡No te metas en esto! ¡Qué sabes tú!
Ja, yo he estado ahí, igual que tú. ¿Recuerdas?, ¿no?, bueno, no importa, ya lo harás. Sabes, al final sigue pasando... ya dijiste, es sólo una recapitulación... una repetición...
¡Callate, te dije?
¿Y qué harás? ¿Cómo me callarás? Recuerda: NO PUEDES, NUNCA PODRÁS.
No importa, tú no controlas nada, sólo estás ahí, escondiendote.
Yo no me escondo, eres tú el que me esconde, y no lo lograrás para siempre... hace tiempo que no me dejas salir, ¿recuerdas la última vez que lo hiciste? nos divertimos.
¡Tu te divertiste animal!, no yo... yo lloraba, lo recuerdas imbécil... dañaste a muchos ese día...muchos e importantes, no volverá a suceder.
No puedes controlarme siempre, algún día saldré de nuevo y volverá a suceder...es tu... mi... nuestra naturaleza y lo sabes.
¡NO!, tú eres así... no yo... yo... no podría.
¡JA!, no podrías... sabes que eso es mentira... tú y yo podemos... sólo tienes que dejarme salir...vamos...sabes que lo deseas.
¡NO!, eso de qué forma va a ayudarme.
No tendrás de qué preocuparte, déjamelo a mí y "arreglaré" todo en un santiamén... ¡No!, no puedo... me harás daño, HARÁS daño, no puedo permitirlo, no de nuevo. Vamos, sabes que se lo buscaron, no hay otra solución...La hay... ¿cuál es?... no lo sé...pero la buscaré....jajaja, no me hagas reír ,y si lo hace de nuevo...NO LO HARÁ... y si lo hace... NO LO DIGAS... vamos, sabes que puede, todas pueden... sé que puede, pero no lo hará...yo...confío....¡JA!, confianza, ese es tu problema ahora dime esperanza ¡DEJAME SALIR!....no, no insistas....está bien...problema tuyo, sabes que no me moveré de aquí... cuando me necesites, y lo harás....aquí estaré...en las sombras...esperando...a que...¡CALLATE!... ¿he?... ¿estás? ahí... jajajajajajajajajajajajaja.